lunes, 19 de marzo de 2012

“SHEMA ISRAEL”

En uno de esos días cuando se siente el deseo de visitar a tus hermanos y hermanas pobres porque sabes que es el mismo Señor quien te lo pide, fui con un líder  llamado Sarafino  en una tarde soleada a algunas “manyatas” casas tradicionales de los samburos que son construidas de palos, estiércol de animales, hojas y ramas. Después de haber visitado algunas familias, llegamos a la casa de Israel el niño que ven en la foto. La mamá quien como pueden ver tiene una hermosa sonrisa, nos recibió con alegría y como yo no hablo la lengua samburo sino inglés, el líder me iba traduciendo. Después de algunos minutos de compartir me di cuenta que Israel me miraba fijamente con una mirada limpia y profunda aún en medio de su enfermedad. Recordé lo que nos dice el Antiguo Testamento en el libro del Deuteronomio:
“Escucha Israel y cuida de poner en práctica lo que ha de traerte felicidad y prosperidad en esta tierra” (Dt 6,3)
Fue un momento especial porque descubrí la misma voz de Dios por medio de esta mamá  que me pedía alguna medicina para su hijito que llevaba varios días con fiebre y dolor de estómago. Era la oportunidad perfecta para ayudar a llevar felicidad a esa casa. Escuchaba la voz de Israel que en su corta edad confiaba en mi ayuda.
Al finalizar el día le di gracias a Dios por la oportunidad que me dio de escucharlo por medio de la gente pobre y humilde a quien se puede hacer feliz con tu ayuda. Al otro día muy temprano me fui de nuevo con Sarafino a llevarle la medicina a Israel quien después de algunos días se recuperó totalmente.
Así como Israel tenemos muchos hermanos y hermanas que confían en nosotros, que nos miran con la certeza de que los podemos ayudar. No nos cansemos de hacer el bien y de hacer sonreír a todos los que el Señor nos pone en el camino para seguir construyendo esa historia de salvación que va labrando en cada uno de nosotros.

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